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Prem Singh, maestro de yoga: “El nuestro es un yoga para tiempos de crisis“

Prem es una persona tranquila que exhibe una envidiable forma física y una contagiosa paz interior gracias al yoga o, más concretamente, al kundalini yoga, “la madre de todos los yogas”. Para disfrutar de sus enseñanzas no hay que ir muy lejos: desde hace cuatro años, de lunes a jueves (lunes y miércoles por la tarde; martes y jueves, por la mañana) este mexicano que vino a Madrid por un año y ya lleva 20 por aquí da clases de yoga en la tercera planta del Mercado de Ventas.

¿No se siente un poco extraño dando clases de yoga en un mercado?

La gente que viene a actividades como el yoga o el taichí suele ser gente que ya está involucrada en intereses como la comida biológica, lo vegetariano, etcétera. O bien, ha tenido un problema de salud o ha hecho una investigación a nivel personal y se ha expandido un poco.
¿Qué es el yoga en pocas palabras para alguien que no lo ha practicado antes?
La palabra “yoga” viene del sánscrito y significa “yugo”, “juntar”, “unir”. El yoga es una práctica milenaria, no es un deporte más, y es una forma de vivir porque el efecto que causa en ti te abre y te expande de tal manera que te hace vivir la vida de otra manera, especialmente, este tipo de yoga, el kundalini yoga, que es la madre de todos los yogas.

¿Hay distintos tipos de yoga?
Hay 27 tipos de yoga en todo el mundo, de los cuales 12 se practican realmente, porque algunos son muy extremistas. Y, de todos ellos, el kundalini es la madre. Antes, no estaba a mano de todo el mundo, era un yoga muy particular porque tenía unos efectos muy potentes y sólo se enseñaba a gente iluminada, a reyes o gente de la aristocracia. La mayoría de los yogas que se practican hoy en día se limitan a la parte física.

¿Tantas diferencias hay entre unos y otros?
Cada maestrillo tiene su librillo, el yoga tiene sus diferentes técnicas, ciencias, formas y también, dependiendo de la zona de procedencia, ya entran variedades, estilos…. Los maestros del sur de la India utilizan mantras del hinduismo; los maestros de la parte donde la religión budista es más potente, utilizan mantras budistas.

Mucha gente asocia el yoga con una religión. ¿Es así?
Todos los mantras que trabajamos nosotros provienen del libro sagrado de los Sikhs. Eso no quiere decir que los alumnos se conviertan a la religión de los Sikhs, es una base de la que parte el maestro. Hay que diferenciar lo espiritual y lo religioso.

Y el yoga que usted enseña, ¿en qué consiste?
El kundalini yoga está basado en las enseñanzas del yogi Bhajan, que es el maestro que trajo las enseñanzas a Occidente y que proviene de un pueblo del norte de la India, del Punjab, que hoy pertenecería a Pakistán pero que antiguamente era la India. El kundalini yoga practica las ocho ramas del yoga, y yo creo que es lo que se tiene que practicar porque, de lo contrario, puede crearse un desequilibrio físico y psicológico. Es igual que si uno va al gimnasio y trabaja sólo las piernas, ¿qué ocurre? Pues que va a desarrollar mucho las piernas y va a tener unos brazos delgados.
El nuestro es un yoga muy potente, también se le llama el yoga de la conciencia porque te trae al momento, al aquí. Muchos de los problemas que tenemos todos es que vivimos los problemas del pasado y lo que tenemos en el futuro, pero nos olvidamos del presente, que es lo más importante. No sabemos disfrutar del momento, y todos tenemos que aprender a disfrutar del “ya” y vivirlo plenamente, como si fuera el último momento.

Muy apropiado para estos tiempos de crisis en que parece que se va a acabar el mundo, como si no hubiese habido otras crisis, ¿no?
Estas situaciones que estamos viviendo hoy se han vivido muchísimas veces. Nuestro yoga estimula el sistema glandular, el sistema circulatorio o el sistema inmunológico si tienes problemas de depresión, de estrés, etcétera. Sí, se puede decir que el nuestro es un yoga para tiempos de crisis.

¿Cómo llegaste a este mundo del yoga?
Yo antes era bailarín profesional, viajaba por todo el mundo. Cuando decidí cerrar este ciclo con la danza –porque la danza tiene una caducidad a nivel físico, cuando llegas a una cierta edad- decidí retirarme y dedicarme a otra cosa. Y me vi con la necesidad de llenar ese hueco a nivel físico (yo soy una persona que tiene que trabajar el físico) y, por casualidad, entré a un gimnasio aquí, en Madrid, vi “yoga”, dije, “voy a ver qué es eso”, y me enganché. En la primera clase me sentí lleno y pensé “esto es lo que quiero”. No faltaba ningún día, estaba superinteresado por este mundo que me expandió a nivel interior y que me cambió totalmente, yo ahora no reconozco al otro Prem de antes, me ha hecho consciente de mis actos, de lo que vivo, de lo que hago, de lo que como, y ha sido más que un aprendizaje, una transformación.

¿Todo el mundo puede practicar yoga?
Por supuesto que sí. Si la persona tiene algún problema físico o piensa que lleva muchos años “oxidado”, precisamente, el yoga es una adaptación progresiva, los ejercicios se van haciendo de tal manera que tu cuerpo, poco a poco, se vaya adaptando y luego vas trabajando tu cuerpo a nivel físico y le vas dando una elasticidad.

¿Qué beneficios concretos se obtienen?
Te proporciona un mejor funcionamiento de la mente y el cuerpo. Combate el estrés, la depresión, la ansiedad, evitando una rápida oxidación y envejecimiento de su cuerpo. Activa y tonifica el sistema circulatorio, glandular e inmunológico. La práctica del yoga invita a una dieta sana y equilibrada incitando a muchos de sus practicantes a abrazar la dieta vegetariana. Y, cuando se profundiza, el yogui termina interesándose por el crecimiento personal, adentrándose entre las capas que conforman la estructura personal para obtener el conocimiento de sí mismo.